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Inversión inmobiliaria fraccionada: qué es, cómo funciona y qué tener en cuenta

  • Foto del escritor: Kubiko
    Kubiko
  • 10 ago
  • 6 min de lectura
Inversión inmobiliaria fraccionada

Invertir en una propiedad suele asociarse a una idea simple: una persona compra un inmueble completo y aporta el 100% del capital necesario para adquirirlo.


Pero no es la única forma de participar del mercado inmobiliario.


La inversión inmobiliaria fraccionada permite que un grupo de inversores participe de un mismo activo, distribuyendo el capital necesario para adquirirlo y, según la estructura elegida, también los ingresos, gastos y resultados económicos asociados a esa propiedad.


No se trata necesariamente de reunir cientos de pequeños inversores. Una propiedad también puede estructurarse entre un grupo reducido de participantes, cada uno con una participación significativa.


¿Cómo funciona una inversión inmobiliaria fraccionada?


Veamos un ejemplo sencillo.


Supongamos que una propiedad requiere una inversión de USD 160.000.

En una compra tradicional, un único comprador aporta los USD 160.000 y adquiere el activo completo.


En una inversión fraccionada podría estructurarse, por ejemplo, de esta manera:

4 inversores × USD 40.000 = USD 160.000


Si cada inversor representa el 25% de la inversión, los derechos económicos vinculados al inmueble pueden distribuirse en esa misma proporción, de acuerdo con las condiciones establecidas para la operación.


Las participaciones no necesariamente deben ser iguales: pueden definirse en distintas proporciones según el capital aportado y las condiciones de cada operación. Nuestro modelo contempla participaciones mínimas para mantener un grupo reducido de inversores en cada propiedad.


Esto permite acceder al mercado inmobiliario sin necesidad de concentrar todo el capital requerido para adquirir una propiedad completa.


No sólo se divide el costo de compra


Una de las características más interesantes de la inversión fraccionada es que la lógica puede extenderse más allá del momento de adquisición.

Según cómo esté estructurada la inversión, los participantes pueden compartir proporcionalmente:


●     los ingresos generados por el alquiler;

●     los gastos de mantenimiento y administración;

●     impuestos y otros costos asociados al inmueble;

●     el resultado económico de una futura venta;

●     la valorización del activo a lo largo del tiempo.


De esta manera, cada inversor participa tanto de los potenciales beneficios como de los costos asociados a mantener la propiedad.


¿Una propiedad fraccionada se puede alquilar?


Sí. Una de las alternativas es destinar el inmueble al alquiler y distribuir los

ingresos generados entre los inversores de acuerdo con su participación.

En una ciudad turística como Florianópolis, donde existe tanto demanda residencial como de alquiler vacacional, esta posibilidad puede resultar especialmente interesante para quienes buscan exposición al mercado inmobiliario sin adquirir una unidad completa.


Sin embargo, el modelo de explotación del inmueble, los gastos, la administración y la forma de distribuir los resultados deberían estar claramente establecidos desde el inicio.


¿También se puede utilizar la propiedad?



Dependiendo de la estructura elegida, la inversión fraccionada también puede contemplar el uso personal del inmueble.


Cuando la propiedad pertenece a un grupo reducido de participantes, es posible establecer períodos de utilización para cada uno y destinarla al alquiler durante el resto del tiempo.


Trabajar con pocas participaciones permite que el uso personal siga siendo una parte relevante de la propuesta, además de facilitar una organización clara entre los inversores.


De esta manera, una misma propiedad puede combinar tres objetivos:


USO + RENTA + VALORIZACIÓN


Las condiciones de utilización se establecen desde el inicio, para que cada participante conozca cómo y cuándo puede hacer uso de la propiedad.


¿Qué pasa si uno de los inversores quiere vender su participación?


Esta es una de las preguntas más importantes antes de entrar en cualquier inversión fraccionada.

La posibilidad de vender una participación permite que un inversor pueda salir de la operación sin que necesariamente deba venderse la propiedad completa.


Pero que una fracción tenga un valor menor que el inmueble completo no significa automáticamente que sea más líquida o fácil de vender.


La estructura debería definir previamente cuestiones como el derecho de preferencia de los demás participantes, las condiciones para transferir la participación a un tercero, la forma de determinar su valor y los procedimientos necesarios para concretar esa transferencia.

Por eso, antes de invertir no alcanza con entender cómo se entra. También hay que entender cómo se sale.


¿Por qué invertir en una fracción en lugar de comprar una propiedad completa?


El menor monto de entrada es una de las razones más evidentes, pero no es la única.

Una persona que dispone de USD 150.000 para invertir podría utilizar todo ese capital para comprar una propiedad.

Pero también podría decidir destinar, por ejemplo, USD 30.000 o USD 40.000 a una participación inmobiliaria y mantener el resto del capital disponible para otras inversiones.


La inversión fraccionada puede ser, entonces, una herramienta para reducir la concentración del capital y diversificar una cartera.

Por eso no debería pensarse únicamente como una alternativa para quien no alcanza el valor de una propiedad completa.

También puede resultar interesante para quien podría comprarla, pero prefiere no concentrar una parte tan importante de su patrimonio en un único activo.


¿Propiedad fraccionada es lo mismo que tiempo compartido?


No necesariamente.

En los modelos tradicionales de tiempo compartido, lo que se adquiere principalmente es un derecho de uso durante determinados períodos.

En una inversión inmobiliaria fraccionada, en cambio, el objetivo puede incluir una participación económica vinculada al activo: ingresos por alquiler, valorización y resultado de una eventual venta, además de la posibilidad de uso cuando el modelo lo contemple.


De todos modos, bajo el concepto de “propiedad fraccionada” existen diferentes estructuras jurídicas y comerciales.

Por eso, más importante que el nombre del producto es entender qué derecho concreto está adquiriendo el inversor.


¿Y qué tiene que ver la tokenización?


Aunque muchas veces se utilizan ambos términos como si fueran sinónimos, inversión fraccionada y tokenización no significan exactamente lo mismo.

El fraccionamiento describe la lógica económica de la inversión: distintas personas participan de un mismo activo.


La tokenización es una herramienta tecnológica que permite representar digitalmente determinados derechos vinculados a esa inversión.

Un token puede utilizarse para identificar y gestionar una participación y los derechos asociados a ella, pero su existencia no significa automáticamente que quien lo posee figure como propietario de una parte del inmueble en el Registro de Imóveis.


Eso dependerá de la estructura jurídica y contractual utilizada en cada operación.


En otras palabras:

la propiedad puede fraccionarse sin tokenizarse y la tokenización no implica necesariamente la copropiedad registral directa del inmueble.

Por eso, la tecnología es sólo una parte de la ecuación. Lo verdaderamente importante es comprender qué activo existe detrás, qué derechos representa la participación y qué documentación los respalda.


¿Qué ventajas puede tener una inversión inmobiliaria fraccionada?


Entre sus principales características se encuentran un menor capital necesario para participar de un determinado activo, la posibilidad de diversificar el capital entre diferentes inversiones y la distribución proporcional de los costos asociados al inmueble.


También puede permitir participar de ingresos por alquiler y de una eventual valorización del activo, y algunas estructuras contemplan además posibilidades de uso personal.


Pero ninguna de estas características convierte automáticamente una inversión en una buena inversión.

Fraccionar una inversión cambia cuánto capital necesitas. No cambia lo que deberías analizar antes de invertir.


¿Qué hay que analizar antes de invertir?


La forma de acceder a la inversión puede ser diferente, pero los criterios para evaluar el inmueble siguen siendo los mismos.

Ubicación, precio, calidad constructiva, demanda, potencial de renta, costos y perspectivas de valorización continúan siendo variables fundamentales al momento de elegir dónde invertir.


A eso se suma entender cómo funciona la participación: qué derechos otorga, cómo se distribuyen los ingresos y gastos y cuáles son las condiciones para mantenerla o transferirla.


En definitiva, la inversión fraccionada puede cambiar la forma de acceder a una propiedad, pero los criterios para hacer una buena elección de inmueble siguen siendo los mismos.


¿Es mejor comprar una propiedad completa o invertir de forma fraccionada?


Son estrategias diferentes.

Comprar una propiedad completa ofrece mayor autonomía sobre el activo: el propietario decide individualmente cuándo utilizarlo, alquilarlo o venderlo y recibe la totalidad de sus resultados.


Una inversión fraccionada implica compartir determinadas decisiones y establecer reglas de funcionamiento entre los participantes, pero permite reducir el capital concentrado en una única propiedad y distribuir proporcionalmente los costos.


La pregunta no es cuál modalidad es mejor, sino cuál tiene más sentido para el objetivo de cada inversor.


Una nueva forma de pensar la inversión inmobiliaria


Durante mucho tiempo, invertir en propiedades significó casi necesariamente contar con el capital suficiente para comprar una unidad completa.

La inversión fraccionada amplía esa posibilidad: permite participar del mercado inmobiliario sin necesidad de concentrar todo el capital requerido para adquirir una propiedad.


En KUBIKO ofrecemos una estructura que permite que un grupo reducido de inversores participe de una misma unidad, con participaciones significativas y reglas previamente definidas respecto de la administración, renta, gastos, uso y eventual salida de la inversión.


La propuesta no consiste en dividir una propiedad entre cientos de pequeños inversores, sino en permitir que pocas personas compartan la inversión y participen proporcionalmente de sus resultados.


Esto abre una alternativa tanto para quien hoy dispone de un capital menor al necesario para adquirir una unidad completa como para quien, aun pudiendo hacerlo, prefiere diversificar y no concentrar toda su inversión en un único activo.

Invertir en una propiedad no necesariamente significa comprarla entera.

Lo importante es entender qué se está comprando, cómo funciona la estructura y cuáles son las reglas antes de tomar una decisión.


¿Te interesa invertir de esta manera?


Si estás evaluando invertir en el mercado inmobiliario de Florianópolis y querés conocer las alternativas de inversión fraccionada disponibles en nuestros proyectos, contactanos y te contamos cómo funciona.



¿Pensando en invertir en Florianópolis? Hablemos.

Estamos a disposición para aclarar tus dudas y presentarte oportunidades de inversión alineadas a tu perfil y basadas en datos reales del mercado.

 
 

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